sábado, 25 de mayo de 2013

PRINCIPIOS DE DIAGRAMACION DE UN MURAL



                               MURALISMO


El cuadro es como una  celda. El arte vive allí, pero preso, en su interior. Vive atrapado entre los barrotes del marco de encierro.
 EL FORMATO GIGANTE Y MONUMENTAL DE LOS GRANDES EDIFICIOS O MUROS Y SU RELACION CON LA ARQUITECTURA PROPIA, LINDERA Y, DEL ENTORNO,  OBLIGA A ROMPER LA ESTRUCTURA INTIMISTA DEL MARCO DE ENCIERRO LIBERÁNDOLO, RELACIONÁNDOLO CON EL ESPACIO FISICO TRIDIMENSIONAL DEL ESPECTADOR Y SU NORMAL RECORRIDO.. NO APROVECHAR ESTO ES RESTARLE POTENCIA AL MURAL, ALEJARLO ESTRUCTURALMENTE DEL PROPIO MURALISMO.
Cristian Del Vitto.


Principios de diagramación y proyección de una pintura mural

Profesor Cristian Del Vitto (muralista)

Introducción:

Lo escrito a continuación son los pasos preliminares a seguir a la hora de encarar el diseño de un mural simple, sin la concepción de diseño poli angular, que será explicada más adelante, dado que, por su grado de complejidad es necesario encarar ciertas nociones básicas de manera mas simple.

Lo primero que se debe hacer es llegarse hasta el sitio donde se encuentra el muro en el que se realizara el mural. Esta instancia es fundamental, porque pondrá al artista en situación de observador común.  Es importante estar atentos a como se llegó al lugar, porqué caminos, qué parte del muro se observó primero y qué recorrido hicimos para verlo. También es importante tomar nota del movimiento de aquellas personas que circulan por  allí sin prestar atención al muro y planear estrategias que puedan servir para llamarles la atención a la hora de pintar el mural.


Existe la obligación de realizar los croquis de las diferentes vistas del muro y su entorno, señalando los puntos esenciales de observación y los puntos del muro mas visibles. A esta observación se le debe sumar fotografías de estos datos para además documentar los colores, texturas, ejes y direcciones del espacio arquitectónico del muro, del sitio y de todo el espacio circundante.
Las formas de los muros, altos, apaisados u otros, darán lugar a diferentes formas de encarar la composición debido a su mayor o menor grado de dinamismo.



Algunos tipos de muros y algunas formas de diagramar la obra



Muros apaisados:









(fotografía de muro apaisado, tomando a este como objeto autónomo desligado del entorno).
El muro apaisado por ser mas largo que alto, es sumamente estático por dar la sensación de estar fuertemente afirmado al suelo,
Si el muro estuviese emplazado en un espacio urbano, el muralista deberá apelar a recursos que logren llamar la atención al transeúnte, más aun en sitios con gran contaminación visual.
Esto no quiere decir que el mural deberá ser estridente  e invasivo, pero que si deberá generar un interés en el publico que sea efectivo, y no chocante o violento.
En ambos casos, murales urbanos o interiores coincidirán en que deberán tenerse en cuenta las líneas arquitectónicas y estilísticas del entorno como así también las texturas y colores que intervienen en el espacio.
Este tipo de muro en el que predominan las líneas rectas horizontales, requieren de abundancia, de líneas curvas, ritmos dinámicos que otorguen movimiento al conjunto.
NOTA: Si bien es esencial característica del muralismo la representación figurativa, por su llegada a todos los sectores de la sociedad, si no existiera un alma abstracta que organice esas imágenes, el mural perdería su fuerza, es por esto que partiremos de esta premisa en todos los casos aquí establecidos.
A la hora de realizar la composición de andamiaje abstracto, uno de los recursos que funciona bien es el uso de parábolas o líneas curvas o figuras que logren romper con el quietismo del muro otorgándole dinamismo.
El muralista deberá utilizar las líneas de los edificios lindantes, las texturas, los colores y, en el caso de que el muro tuviese puertas o ventanas, incorporar la geometría de las mismas al diseño.




( muro en cuya imagen se muestra la conexión de este con la vivienda lindera)

Porque ?  por el tamaño fundamentalmente ,por tener como soporte un muro fijo, que es un elemento de la arquitectura, o sea que no es autónomo  trasladable como la obra de caballete, y por estar emplazados en un espacio arquitectónico sea urbano o interior, debe respetar ciertos lineamientos para no invadir  (al muro)algo que desde el  principio es una obra de arte ejecutada por un arquitecto por simple y básica que sea . Esta premisa se debe fundamentalmente al tamaño de las obras, que nos fuerza a tener en cuenta la monumentalidad, cosa que no sucede con las obras de caballete, que tienen un mundo mucho mas interior del marco de encierro hacia adentro que del marco de encierro para afuera siempre salvando las subjetividades.

Todos los elementos citados con anterioridad deberán ser utilizados para la composición abstracta base constructiva de la pintura o escultura muralista.
Podrán utilizarse las formas geométricas cuadradas de las ventanas y repetirlas ritmicamente. Esos cuadrados pueden rotar, agrandarse o achicarse, utilizando como líneas de traslación las parábolas anteriormente nombradas.




(una buena utilización de las ventanas como recurso).






La idea es que el mural sea realizado especialmente para ese sitio. Esta cualidad hace que si se trasladara a otro lugar la composición no funcionaría de igual manera. Recuérdese que esa es una de las grandes diferencias con la obra de caballete, (el mural pertenece a un espacio determinado).




(Aquí observamos como las ventanas, no cumplen función alguna con la obra mural).

A veces sucede que de los muros urbanos, asoman por detrás, edificios, arboles; lo ideal es que los mismos conecten en la composición de mural, mediante recursos de líneas que continúan dentro del campo plástico.
Por supuesto estas ideas solo son ejemplificadoras , y el universo infinito de la imaginación de los artistas, podrán crear más alternativas, seguramente superiores a estas.






(ejemplo de una obra integrada con el espacio del fondo, ver árboles).




Muros apaisados interiores:

En este caso la composición es similar al anterior caso descripto, pero se le suma la tarea de conectar los muros laterales y el techo desde las perspectivas de un mínimo de tres puntos de vista del espectador, incluyendo en algunos casos, las líneas, colores o texturas del piso.
Para esto el estudio de campo espontaneo es esencial y el muralista deberá registrar y señalar tres puntos del recorrido que hizo desde que se encontró con el muro, hasta que se alejo de el. Por medio de cruces en el piso marcara esos tres puntos, sacara fotografías de las tres perspectivas, señalara los puntos importantes en el muro, que mas tarde servirán a poner los personajes principales para contar su historia.
Para establecer la conexión con la arquitectura, las líneas de las paredes laterales deberán trasladarse al muro que se va a pintar, desde los tres puntos de visión seleccionados por el muralista.



( Este es un ejemplo de un posible primero puno de visión, donde observamos un rincón y una ventana en uno de los muros, vemos como se integra en el otro muro las líneas de la ventana, generando un espacio virtual extra por anulación del rincón.)


Lo ideal sería utilizar, paredes laterales y techo para pintar el mural dado que de esta manera es más sencillo romper con el marco de encierro que generan dichos elementos sobre la obra mural.





NOTA:
Debemos recordar que un mural pintado al modo muralista se diferencia de una obra mural gigantografica, porque está hecha para ese lugar determinado.
  Y una  pintura de gran formato  puesta o pintada sobre un muro,  es la que está realizada sin tener en cuenta lineamientos arquitectónicos, pudiendo ser trasladada a cualquier muro o lugar, de la misma manera que un cuadro gigante.
Si el mural llegase a tener una exquisitez tal, que su composición contempla  el manejo de las líneas arquitectónicas, sus texturas, su buena pintura, si funciona bien su composición de acuerdo al recorrido del espectador, su mensaje fuese claro y preciso entendible a todos de modo concreto, pudiendo dejar, porque no, escapar algunas subjetividades; si esto se diese de esta manera, estaríamos frente a una obra superior a otra que es una simple trasposición de un cuadro a una superficie gigantografica que no fue concebida para el dicho espacio y cuyos elementos plásticos se desentienden de los elementos plásticos arquitectónicos del entorno.
Esto último sucede en la mayoría de los  trabajos que he visto que pregonan un arte no integral, segmentado, individualista de criterio que por lo general termina siendo una invasión y una falta de respeto a la obra del arquitecto que diseño el sitio.
Un mural no es una intervención violenta, es una intervención consensuada entre muralista, arquitecto y sociedad, con acuerdo de criterios.


Muros de formato verticales:

Este formato, es mucho más dinámico que los muros horizontales, por lo que en composición nos da más libertad y menos complicaciones (salvo los casos en que la altura del muro nos fuerce a corregir efectos de deformación típica de la perspectiva). Lo que si hay que tener en cuenta en estos casos es en el manejo de las direcciones de la composición y el verificar que los pesos de las figuras no desequilibren al formato dando la idea de que el conjunto tiende a caerse. 




Contemplaremos aquí dos características.
Muros verticales relativamente bajos y muros de rascacielos.
Los muros de forma vertical, cuyo tamaño es el que encontramos en construcciones no superiores a dos plantas, pueden manejarse de manera similar a las características de muro horizontal, hay que tener en cuenta, las mismas cuestiones.
En los muros de rascacielos, la complicación se encuentra en que por la altura y la distancia del espectador, los elementos dibujados en lo alto, se ven achatadas, por los efectos de la perspectiva.
    
Métodos de traspaso de una imagen al muro:

 a) Utilización de la fotografía digital y del método de la cuadrícula.
b) Uso del proyector.
c)     Uso de una filmina con cuadrícula proyectada en el muro.
d) Uso del espúlvero.


Nota preliminar:

El uso de cualquier herramienta y tecnología que facilite nuestra tarea a la hora de transponer imágenes y formas, es licito .Pero es necesario que cualquier herramienta de este tipo, no se vuelva indispensable.
El muralista de buen oficio debe saber realizar retratos o formas a gran escala con todas técnicas, porque le permitirá resolver cualquier problema ante la falta de tecnologías o recursos materiales y humanos. No solo debe  ser buen pintor sino a además buen dibujante.

Método de la cuadrícula:

Este método es uno de los más utilizados, especialmente por los que recién se inician en el dibujo y la pintura mural, consiste en dibujar sobre el boceto, una retícula de cuadrados perfectos. Cuantos mas cuadrados posea esa retícula , menor será el margen de error a la hora de dibujar la imagen en el muro.

Una vez hecho esto, se cuenta la cantidad de cuadrados que tiene el ancho del boceto, se mide el ancho del  muro a dibujar y se divide por la cantidad de cuadrados que posee el ancho del boceto.
Se marcan estas medidas y se trazan líneas horizontales suaves sobre el muro.
Debe tomarse la misma medida de separación entre las líneas trazadas para marcar y trazar las líneas verticales que de manera perpendicular a las horizontales dará como resultado una retícula de cuadrados perfectos, igual en cantidad que la retícula trazada sobre el boceto aunque en escala mayor.



Así como de una pequeña fotografía cuadriculada, podemos hacer, ampliaciones sobre papel con el mismo método, si manejamos las mismas proporciones pero en cuadros mas grandes podemos dibujar la imágen deseada en un muro de gran porte.
Las herramienats utilizadas para esto son la cinta métrica, la tanza de algodon entizada o una choclera y cardonilla para dibujar o una vara larga con un pincel en la punta (dependiendo del tamaño del muro).





Método para cuadricular el muro:

Para los recién iniciados en dibujar murales recomiendo el uso de un cordel de algodón, de aquellos que utilizan  los albañiles para atar sus plomadas. El cordel, que deberá ser largo, no menor a los 2m.
Este elemento, será nuestro tiralíneas.
Para trazar las líneas horizontales, frotaremos por toda la longitud del cordel una tiza de color oscuro.
Con una mano sostenemos el extremo del cordel apretándolo contra el muro. El otro extremo será sostenido por un ayudante que mantenga estirado el cordel y lo aprisione del extremo contra el muro.
La idea es la de conectar dos puntos con la cuerda, que marcados con anterioridad nos indique el tramo de la línea a marcar.
Una vez hecho esto, con la otra mano pellizcamos el cordel y lo jalamos levemente hacia afuera desde el medio, soltándolo deliberadamente pero sin dejar de sostener los extremos y, el polvo de la tiza, marcara el muro dejando dibujada una línea de tiza de color.
Este procedimiento deberá repetirse en todas las líneas verticales y horizontales de la cuadrícula.
Se utiliza esta metodología, dado que es mas rápida que trazar con reglas largas que se arquean y las cuales terminan siendo pesadas.
Para que las líneas queden perfectamente horizontales entre sí, es indispensable utilizar un nivel de albañil.
Finalizado el trazado de las líneas horizontales, para proceder al trazado de las verticales, debemos lograr que las mismas queden marcadas perpendiculares a la horizontal.
Para esto debemos adicionar al extremo del cordel una plomada de albañil.
Primero debemos sostener el extremo del cordel y pasarle  a toda su longitud una tiza de color oscuro, del mismo modo que hicimos antes.
Luego, apoyamos el extremo de la cuerda contra el muro en el punto donde trazaremos la línea vertical. El otro extremo, el que tiene la plomada, lo dejamos caer y por efecto de la gravedad nos dará una tensión perfectamente perpendicular. Así, sujetamos contra el muro el extremo de la plomada y sin hacer perder esta tensión pellizcamos el cordel hacia afuera soltándolo deliberadamente, dejando marcado el muro con una línea vertical.
Este procedimiento se hará tantas veces como sea necesario hasta cuadricular todo el muro.
Nota: Existen en el mercado diferentes herramientas y modelos de tiralíneas llamadas chocleras , que se tratan de un carretel de hilo, dentro de un recipiente lleno de polvo de color.





En mi experiencia habiéndola utilizado, no la recomiendo porque cada vez que se traza una línea, hay que enrollar el carretel y, agitar el recipiente y volverlo a desenrollar lo que hace que demoremos mucho en el proceso.

b) Uso del proyector:

Muchas veces podemos utilizar un proyector para agrandar figuras y calcarlas en la superficie del muro creyendo que la imagen proyectada se puede adaptar a cualquier superficie, plana, curva, rincón o vértice de muros.
Si nos podemos a investigar estos casos nos vamos a dar cuenta que el uso del proyector en algunos casos puede tener sus limitaciones.
Si el muro es demasiado alto puede suceder que el haz de luz no sea lo suficientemente poderoso como para proyectar la figura desde la distancia deseada.
También puede pasar que, si subimos al andamio y proyectamos de manera perpendicular a 90º esta imagen, cuando bajamos y observamos la imagen, la vemos achatada por el efecto de la perspectiva. Ni hablar de las ocasiones en que la imagen se distorsiona cuando la proyectamos sobre un rincón.



Es por esto que el muralista debe tener entre sus conocimientos los métodos para reemplazar y corregir estas limitaciones del proyector.
En la práctica esta herramienta es necesaria cuando muralistas novatos necesitan realizar en el muro algún retrato grande sobre la pared.
Recomiendo aprender a dibujar primero  y no caer en la comodidad del proyector.
Un muralista debe conocer su oficio, no es bueno que nuestra obra se base en las calcas con proyector, debido a que lo proyectado es una imagen miope sin escorzo 
Esta herramienta es muy útil si se conocen las reglas del dibujo y composición que nos permiten hacer ajustes posteriores.

c) Uso de una filmina cuadriculada proyectada sobre el muro:

Este es un método que he desarrollado yo, es un poco trabajoso pero da muy buenos resultados.
Lo primero que hay que conseguir es una filmina o acetato transparente al cual dibujaremos una cuadrícula con algun marcador indeleble.




En la  filmina debe  dibujarse  el contorno y formas principales de la figura que se quiere representar en el muro.
Luego debe colocarse sobre un trípode o elemento de modo fijo para que la filmina quede quieta frente a nuestro rostro.
Cerrando un ojo podremos ver el sector que abarcará la imagen sobre el muro, pudiendo retroceder con la filmina si la imagen encaja pequeña o acercarnos si la imagen se visualiza extremadamente grande.
Una vez decidida la distancia del trípode, cerrando un ojo y utilizando un puntero láser, señalamos a un ayudante que se situara en el muro, los puntos de contorno o de cuadricula necesarios para  representar la figura o la cuadrícula con la figura.
Esto servirá en especial cuando la imagen deba se situada de manera anamórfica dado el carácter de composición poli angular del mural.

d) Uso del Espúlvero:

Primero se hace el espúlvero, una especie de boceto, este se hace sobre papel manteca o vegetal. Una vez terminado el dibujo se agujerea con aguja y se le pasa una lija por detrás para sacar el borde de los agujeros. Posteriormente uno lo coloca sobre el lugar donde desea que quede el trabajo final y se le pasa la "muñeca"(Media vieja o almohadilla llena de tiza de color o carbonilla). Esto se hace para copiar el dibujo.
El espúlvero se puede utilizar para lograr repeticiones exactas de un mismo trabajo en varios lados y también lograr invertir el dibujo perfectamente(uso de la simetría).












CONTINUARÁ......